Bhikkhunis en Tailandia: las eternas rechazadas.

En Tailandia, nacer mujer y hacerse monja no es tarea fácil, tienes que tener en cuenta que vas a ser despreciada por la gran mayoría de budistas del país. 

Y es que según la tradición del budismo Theravada, durante una guerra en el sur de la India, antes de que el Budismo llegase a Tailandia, todas las bhikkunis (monjas) fueron exterminadas y, por tanto, no hay posibilidad de que existan monjas en la actualidad debido a que un requisito básico es ser ordenado por el mismo sexo.

 

En el año 1971 se decretó en este país una ley que prohíbe la ordenación de mujeres, por lo que aquellas que quieren dedicar su vida al monacato han de salir de Tailandia para poder llevarlo a cabo, la gran mayoría suelen viajar hasta Sri Lanka. No obstante, en Tailandia siguen sin ser reconocidas y se las considera falsas monjas y, a aquellos que las han ordenado, falsos monjes.

En la actualidad, existen bhikkunis que reivindican su derecho a ser reconocidas y respetadas, ya que la primera fue ordenada por el propio Bhudda, por lo que existe un acalorado debate sobre la posibilidad de ser ordenadas por hombres. 

 

Existen muchas diferencias entre sexos. Mientras los Bhikkus (monjes) disponen de beneficios del Estado por lo que no tienen que pagar facturas, visitas sanitarias, ni siquiera los viajes en taxi; las bhikkunis no tienen ningún privilegio y han de pagarlo todo, tarea complicada en el momento en que sólo dispones de las donaciones que te entrega la población, que siempre son inferiores a las entregadas a monjes.

 

En cuanto a las reglas que han de seguir tras la ordenación, hay una diferencia de 84 normas más para las monjas. El código de conducta monástico está recogido el la primera sección del Pali Vinaya, llamado Suttavibhanga, este contiene las normas disciplinarias y de conducta de los bhikkus y las bhikkunis, 227 reglas para los primeros y 311 para las segundas. Entre estas normas, no está permitido sonreír enseñando los dientes, ni bailar, ni escuchar música, entre otras. Las bhikkunis, como ejemplo, tienen incluso un código para dormir, sólo pueden hacerlo hacia el lado derecho.

En los días de Buddha, hacen repaso del código y, según las reglas que hayan incumplido, han de castigarse de una u otra forma. No obstante, si la norma quebrantada es grave, pierden la túnica. Una vez se quitan la túnica, las mujeres no pueden volver a ponérsela, los hombres, en cambio, pueden hacerlo más de una vez en su vida.

 

Esperemos que la lucha de esas mujeres que intentan establecer su lugar en el budismo Theravada y, concretamente, en Tailandia, puedan gozar de la aceptación de la comunidad en algún momento.